10 Octubre, 2011
Ella solo quería tranquilidad en su viaje a la montaña, a una casa rural donde quería paz y tranquilidad, aunque ha pensado que si salia alguno polvo no lo iba a desaprovechar porque muy puta la tía si que lo es, y ni siquiera en el campo se le quitan los picores. El botones está buenísimo de la muerte y la ha mirado de arriba a abajo en cuanto la ha visto como si hiciera tiempo que no moja pero eso ella lo arregla enseguida. Una llamadita a la centralita del hotel pidiendo cualquier pijada y ahí tiene al cachas bebiendo de su coño húmedo. Pero ella no se va allí sin probarle ese rabo que tiene entre las piernas, lamerse lo bien y pajearselo hasta que se corra como un cerdo. Continua leyendo »


